LO HA DICHO: PAUL BOCUSE

"No puedes olvidar los buenos ingredientes. Si no hay buenos ingredientes, no hay cocina" Paul Bocuse

D.O.P. Peras de Rincón de Soto


Fuente de texto e imagen: D.O.P. Peras de Rincón de Soto

Sabrosas, dulces, aromáticas, jugosas... y grandes, muy grandes. Así son las peras con Denominación de Origen Protegida Rincón de Soto.

Las Peras de Rincón de Soto obtuvieron en 2002 el reconocimiento como Denominación de Origen Protegida (DOP), convirtiéndose en la primera fruta de este tipo en contar con esta distinción. La DOP, que otorga la Unión Europea, identifica la máxima vinculación del producto con el territorio, dado que tanto el cultivo como el manipulado se realiza en una zona determinada.

La DOP, gestionada por su Consejo Regulador, garantiza la calidad y procedencia de las peras de esta zona, así como el cumplimiento de estrictos controles.


La Denominación de Origen Protegida Peras de Rincón de Soto nació amparando, en un primer momento, la producción de los municipios de Rincón de Soto, Aldeanueva de Ebro, Alfaro y Calahorra, ubicados en el este de La Rioja. En 2010, a la zona amparada por la Denominación se sumaron los terrenos de otros 23 municipios riojanos. En concreto, 8 municipios de La Rioja Alta: Cenicero, Hormilla, Hormilleja, Huércanos, Nájera, San Asensio, Torremontalbo y Uruñuela; 14 de La Rioja Media: Albelda, Alberite, Alcanadre, Agoncillo, Arrúbal, Ausejo, Entrena, Fuenmayor, Lardero, Logroño, Murillo de Río Leza, Nalda, Navarrete y Villamediana de Iregua; y uno en La Rioja Baja, Pradejón.


Las Peras de Rincón de Soto se comercializan envasadas y etiquetadas con el distintivo Peras de Rincón de Soto. Cuyo uso es exclusivo para las peras de esta Denominación de Origen. Son más grandes que otras peras conferencia. Su forma es más alargada y la piel más verdosa que otras frutas de este tipo.

Las particulares características de las Peras de Rincón de Soto son fruto de las tierras en las que se cultivan, en las terrazas de los ríos Ebro, Cidacos, Alhama, Iregua y Najerilla, en zonas llanas, con buena ventilación, profundas, húmedas, permeables y sanas, sin presencia de cal o silíceo. Son frecuentes sobre estas tierras las nieblas en las primeras horas de la mañana, lo que favorece la aparición del russeting u oxidación de la piel, muy apreciada en esta fruta.

Los perales no se riegan durante la floración, ni en los momentos previos a la cosecha ya que provocaría alteraciones a su calidad. El aclareo y la poda se realizan de forma manual. Así la relación de frutos en el árbol es la adecuada, aumentando su calibre y dulzura sin deteriorar la estructura y equilibrio de la fruta.

La recolección también se hace de forma manual. No se inicia hasta que se comprueba que el tamaño de los frutos, su color, resistencia al arranque y consistencia de la carne. Sólo se recolecta la pera libre de manchas o deformaciones y con el calibre mínimo marcado por el reglamento de la Denominación. El arranque del fruto se realiza justo en la intersección del pedúnculo con la rama, cogiendo el fruto de la base. El pedúnculo que queda en la fruta debe ser redondeado, de modo que no dañe al resto de los frutos.

Las fértiles tierras de este valle hacen que la zona ofrezca al visitante una rica y variada gastronomía en la que cobran especial protagonismo las Peras de Rincón de Soto, que junto con este municipio, se cultivan a lo largo de toda la región. Esta fruta cuenta con su propio festival, (el cual comprende una jornada de exaltación del fruto a cargo de un prestigioso invitado y un concurso gastronómico, entre otros actos) que se celebra siempre el domingo posterior a San Miguel (29 de septiembre).

En esta comarca, las peras comparten espacio con otros frutales como manzanos, melocotoneros o ciruelos, entre algún otro, y con cultivos de verduras y hortalizas, entre los que destaca la coliflor que se produce bajo un distintivo de calidad: la IGP Coliflor de Calahorra.

La generosidad de estas tierras ha llevado a que esta zona sea conocida por sus delicias culinarias, basadas en los productos de la huerta: borrajas, alcachofas, cardos, acelgas, guisantes, puerros, espárragos, setas, champiñones, pimientos, etc. Un sabroso patrimonio que el turista puede comprobar en los restaurantes y bares de la región, acompañando los platos ó pinchos con un buen vino de la Denominación de Origen Calificada Rioja.

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